La primera revisión gramatical del idioma alemán tuvo lugar en 1998. Entonces, ¿por qué razón esta lengua es tan importante en el mundo si sólo fue reconocida como un idioma oficial tan poco tiempo atrás?
Las normas lingüísticas del idioma alemán se revisaron por primera vez en 1998, y esto lleva a que esta lengua sea considerada una de las más nuevas entre los 6900 idiomas y dialectos existentes en el mundo. A la fecha, constituye la lengua materna de más de cien millones de personas, y está considerado el idioma más hablado en Europa. También existen varios millones de personas que hablan el alemán como idioma extranjero. ¿Por qué este idioma se ha vuelto tan influyente a pesar de ser tan reciente?
Actualmente, Alemania cuenta con una de las economías más fuertes del mundo, sustentada en un sistema bancario competente y una industria respetada a escala global por su sentido de orgullo y su confiabilidad. Ha desarrollado conocimiento en las áreas más diversas, tales como las ciencias, la literatura, la filosofía y la música; y en particular lo ha hecho en un amplio rango de tecnologías, abarcando casi todo el mercado global interesado en la producción y el consumo.
A modo de ejemplo, vale decir que los textos filosóficos de Marx, Engels, Kant, Nietzsche y Wilhelm Busch, de gran influencia sobre todo el pensamiento mundial en el amplio espectro de las ciencias sociales, y que modelaron las áreas de la política y la administración, fueron escritos en alemán. Alemania también fue la cuna de grandes autores como Goethe, Friedrich Schiller, los hermanos Grimm, Thomas Mann, Berthold Brecht, Hesse, Böll y Günter Grass, cuyas obras continúan formando parte de la conciencia colectiva. Albert Einstein, Gabriel Daniel Fahrenheit y Max Planck también realizaron contribuciones importantes para potenciar la motivación de los inagotables investigadores de todos los países.
En este mismo sentido, las reconocidas Normas técnicas alemanas (DIN), desarrolladas por el Deutsches Institut für Normung, determinan las mejores prácticas tendientes a definir métodos y procesos y a garantizar la seguridad y la calidad en varios sectores de la industria, así como también sirven al enorme conjunto de textos ya existentes. Estas normas desempeñan además un rol importante en la participación del idioma alemán en el ámbito de la literatura internacional.
Este instituto alemán de estandarización cuenta con veintiséis mil expertos que aplican sus conocimientos técnicos en pos de la formulación de propuestas de estandarización. La importancia y efectividad de las normas DIN llevó a su empleo económico en las esferas privada y pública de Alemania, estimado en dieciséis mil millones de Euros anuales. La estandarización es, sin ninguna duda, una herramienta estratégica importante para la competitividad, puesto que estimula el comercio exterior y promueve el crecimiento económico.
Todo lo dicho hasta aquí nos permite concluir que no existe espacio para la duda, sino más bien para una profunda y enfática manifestación de admiración, porque es realmente prodigioso que se haya escrito tanto en un idioma tan nuevo. Pero, ¿a qué se debe esto? La respuesta quizás se halle en el hecho de que esta es otra proeza lograda por un pueblo que construyó su perfil de desempeño a través de la disciplina, el perfeccionismo y el compromiso con sus objetivos, y que a lo largo de toda la historia le ha proporcionado al resto de la humanidad diversos ejemplos a seguir y experiencias a imitar.
De todas formas, la pregunta sigue en pie: ¿por qué se le considera un idioma reciente? La explicación se encuentra en su contexto histórico. En épocas del Sacro Imperio Romano Germánico, la actual Alemania consistía de un cúmulo de pequeños estados. En consecuencia, cada región poseía un dialecto diferente, que no era comprendido por los habitantes de los estados vecinos.
En 1521, Martín Lutero realizó la primera traducción de la Biblia, que produjo la primera estandarización del idioma cuando el dialecto presentado en el libro sagrado se tornó oficial. El modelo propuesto por el teólogo llevó a la conformación del alemán clásico o “alto” (Hochdeutsch), que era hablado por todo el mundo y se usaba como el principal medio de comunicación.
Las primeras reglas gramaticales y ortográficas recién se escribieron en 1860, cuando se declaró una norma oficial para el alemán. La siguiente evolución del idioma consistió en una revisión de los estándares lingüísticos, realizada hace muy poco tiempo, en 1998.
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