All Tasks se ha convertido en la empresa líder del mercado sudamericano de servicios multilingües, y se dedica a las traducciones técnicas desde su fundación en 1976.
En la actual era de las comunicaciones y la globalización, esta dedicación se justifica por las grandes cantidades de datos técnicos que intercambian las organizaciones. A pesar de que su importancia para el mercado es incuestionable, han existido pocos estudios en el área académica de la Traducción destinados a obtener una mejor comprensión de los mecanismos de esta área.
De hecho, existen muchos mitos acerca de esta práctica, algunos de los que son tratados por Jody Byrne (2006) en su libro Technical Translation: Usability Strategies for Translating Technical Documentation.
Conozca algunos de los mitos comunes en torno a la traducción técnica:
El conocimiento del vocabulario técnico es la única herramienta necesaria para la traducción técnica
Resulta fundamental que el traductor posea un buen conocimiento del vocabulario técnico propio de la temática que está traduciendo. Sin embargo, esto ha llevado a algunas personas a afirmar que, siempre y cuando se disponga de un buen diccionario, cualquiera puede traducir un texto. No obstante, existen estudios que demuestran que el vocabulario técnico sólo representa del 5% al 10% del conocimiento necesario para la traducción técnica. De hecho, un factor determinante en la calidad de la traducción obtenida es la capacidad para redactar bien. Para decirlo con otras palabras, es necesario “saber cómo escribir” de forma clara y precisa, como así también conocer las convenciones lingüísticas y la tipología textual del idioma meta.
El traductor también debe lidiar con terminología inestable e inconsistente. Esto se debe a que, en la mayoría de los casos, la redacción de la documentación toma años, y es reescrita y compilada en distintos países, por distintos autores, a través de las diferentes etapas de desarrollo de un sector. A su vez, el traductor debe identificar y ser capaz de resolver estas variaciones, a cuyo ritmo no siempre pueden adaptarse las actualizaciones de contenido de los diccionarios. Por lo tanto, la traducción técnica realiza un aporte considerable al establecimiento y estandarización de la terminología propia de un sector.
En la traducción técnica, el estilo no importa
La redacción, la claridad, la elección del vocabulario y la estructura de la oración son fundamentales para la calidad de la traducción, ya sea esta técnica o literaria. Este hecho se pone de manifiesto visiblemente en los resultados de las pruebas de traducción: la mayoría de las pruebas no son deficientes debido a errores en términos específicos, sino a causa de problemas de estilo; es decir, por estar mal escritas.
El traductor debe tener un buen estilo de escritura, además de un conocimiento técnico general sobre la materia en cuestión. A menudo, el traductor también debe lidiar con textos originales que están mal redactados, lo que constituye un problema muy común. En estos casos, el profesional más calificado no reproduce simplemente los problemas presentes en el original, sino que en la práctica mejora el estilo para transmitir el significado deseado. Es por esto que muchas veces un texto traducido suele estar mejor escrito que su versión original.
La creatividad no es necesaria en la traducción técnica
La traducción no es un simple proceso de transferencia por medio de la reproducción, sino una adaptación lingüística a la cultura del texto meta. Este proceso requiere que el traductor técnico aplique una buena cuota de creatividad, que sepa elegir la mejor estrategia para la traducción, que resuelva casos de falta de equivalencia (que surgen cuando un término existe en un idioma, pero no en el otro) y que sepa cómo lidiar con los aspectos culturales.
Para traducir textos técnicos, el traductor debe ser un especialista en la materia
Ningún traductor es capaz de dominar todas las áreas técnicas. No obstante, sí resulta posible tener un conocimiento significativo sobre una serie de áreas técnicas que comparten terminología, como por ejemplo la electrónica, las telecomunicaciones y la tecnología de la información. Este conocimiento, combinado con sólidas aptitudes para la investigación y un buen estilo de escritura, puede garantizar una traducción excelente, no sólo en el ámbito técnico en el cual el traductor es especialista, sino también en áreas relacionadas.
En síntesis, estos mitos demuestran que la complejidad de la traducción técnica suele ser simplificada en exceso. En la práctica, estas creencias equivocadas explican por qué algunas empresas prefieren contratar los servicios de un ingeniero y no los de un traductor profesional a la hora de traducir un manual técnico, sin percibir que una buena traducción involucra más cosas que la mera transferencia de términos de un idioma a otro.
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